Acompañar la medida

Por Norberto Liwksi*

Por consecuencia, el carácter universal constituye el insalvable requerimiento de identificar los distintos ciclos etáreos abarcados por la asignación universal (menores de 18 años). Por ejemplo, hallamos un porcentaje importante de la lactancia y primera infancia abarcadas por la cobertura de los programas maternos infantiles. A su vez, en el otro extremo, la adolescencia entre 14 y 17 años cumplidos encuentra un alto porcentaje de ella por fuera del sistema educativo y en un número aún pequeño integrada a programas específicos de promoción.

Corresponde de manera constructiva acompañar la medida dispuesta por el Poder Ejecutivo Nacional con algunas consideraciones:

1º) Incorporar la asignación universal al concepto de seguridad social.

2º) Generar mecanismos de coordinación con los servicios de las políticas públicas implementadas desde el Estado nacional o las provincias y municipios.

3º) Constituir consejos locales con representación paritaria de los organismos públicos y de las organizaciones sociales para garantizar transparencia.

4º) Promover la construcción de indicadores de evaluación mediante el concurso de las universidades y los centros profesionales especializados.

5º) Promover una legislación nacional que consolide con carácter de políticas de Estado la importante iniciativa de la asignación universal por hijo.

*El autor es presidente de Defensa de Niños Internacional – Sección Argentina

Fuente: La Nación – Sup. Comunidad (19/12/2009)

Nota relacionada: Una infancia que espera

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