Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño

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UNA HISTORIA ATROZ EN VILLA LUGANO

Denuncian fallas en los sistemas de adopción

Advierten que no se controla cómo viven los menores en guarda.

Sin seguimiento judicial de la guarda provisoria y sin denuncias de familiares, vecinos o allegados, el calvario que durante nueve años vivió Julieta quedó oculto entre cuatro paredes. Por negligencia, por falta de voluntad o escasez de recursos se llegó al peor de los escenarios para esta chica de 15 años. Ahora que el martirio se conoce en detalle, el caso de Lugano puso al descubierto las serias fallas del sistema judicial. Especialistas consultados por Clarín denuncian la falta de un sistema de protección de los niños dados en guardas provisorias y en adopción (también de los que esperan ser adoptados), y de sus familias, carenciadas y vulnerables en todo sentido.

En el caso de Julieta, el juzgado de menores de Provincia que otorgó su guarda, nunca constató en qué condiciones vivía.

“Esto pone de manifiesto la falta de control que existe. No hay quién defienda a los chicos: están a la buena de Dios”, afirma Leonor Wainer, psicóloga especializada en Familia y Adopción, que preside la asociación civil Anidar. “Cuando se da una guarda, del tipo que sea, debe haber un seguimiento. Pero la realidad demuestra que todo se deja a la ‘buena voluntad’ de las familias que cuidan o adoptan”.

“¿Quién controló si comía, si iba a la escuela, si tenía sus vacunas, si estaba cuidada en su salud? Absolutamente nadie. Dejó de existir, ‘desapareció’ en democracia, a nadie le interesó su existencia”, asegura Nora Schulman, directora ejecutiva del Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño (Casacidn). Y subraya: “Los niños y niñas no son objetos para satisfacer a los adultos, sino ‘sujetos de derechos’ personas en desarrollo a los que se le debe amor pero también respeto por su cuerpo y subjetividad”.

“Las guardas provisorias otorgan la tutela del menor, no su potestad, eso se obtiene en la adopción. Hay guardas que son con fines de adopción: cuando se genera un vínculo afectivo intenso, los tutores pueden pedir que la guarda se transforme en adopción. En otros casos, la guarda provisoria puede extenderse hasta que el chico cumple la mayoría de edad”, describe Beatriz Gellman, psicóloga especializada en adopción y directora de la Fundación Adoptare. “Ninguno de esos casos exime al Estado de la responsabilidad que tiene, porque son menores en riesgo”.

“En el caso de la chica esclavizada, Adriana Barros y Daniel Gómez eran sus tutores. Si ellos hubiesen querido salir del país con la menor, tenían que pedir autorización al juzgado”, explica Guadalupe Tagliaferri, a cargo del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad.

“Y si en los seguimientos judiciales se detectan irregularidades, el juez puede dejar sin efecto la guarda o la adopción. Pero si el juzgado no controla, los organismos sólo pueden intervenir si reciben denuncias”, dijo Gellman.

Fuente: Clarín – Sociedad (19/04/2014)

Última modificación: 27 de julio de 2015 a las 01:25